Como en tantos lugares de nuestra geografía, nuestro valle se haya dividido en dos laderas naturales, bautizadas por el astro rey: la Umbría y la Solana. Es en la Umbría en la que se reparten nuestros alojamientos, salpicados entre algunas de sus diminutas aldeas: Gil García, Casas del Abad, Hustias.. Otros tantos pequeños núcleos de población ya casi inexistente se reparten por el valle, a la orilla del río (Retuerta, Canaleja, Santiago de Aravalle) o en lo más alto de sus riscos (El Tremedal). Algunas de estas aldeas heridas ya por el amargo abandono de sus gentes, otras florecientes en niños y nuevas esperanzas puestas en los visitantes, todas ellas con la sencilla riqueza de su arquitectura austera y bienpensada: corrales, lavaderos pequeños puentes y pasaderas, molinos, hornos de cocer pan, potros de herrar, fuentes y pilones... harán las delicias de quien valora los pequeños detalles del entorno rural.
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